4 lugares para admirar árboles en flor en primavera

Los meses más gélidos del hemisferio norte finalizan y comienza la increíble metamorfosis de la naturaleza para aprovechar los días cálidos. Y los árboles, en primavera, comienzan a explotar en colores y aromas que llenan de vida todo a su alrededor. Texto: Marissa Espinosa y Karen Alfaro No importa si se encuentran en praderas alejadas de todo núcleo urbano o en medio de los jardines y espacios públicos de la ciudad: en cuanto un árbol florece el paisaje circundante se transforma.
4 lugares para admirar árboles en flor en primavera

Los meses más gélidos del hemisferio norte finalizan y comienza la increíble metamorfosis de la naturaleza para aprovechar los días cálidos. Y los árboles, en primavera, comienzan a explotar en colores y aromas que llenan de vida todo a su alrededor.

Texto: Marissa Espinosa y Karen Alfaro

No importa si se encuentran en praderas alejadas de todo núcleo urbano o en medio de los jardines y espacios públicos de la ciudad: en cuanto un árbol florece el paisaje circundante se transforma. Puede que el arte del Hanami (que aprecia lo fugaz, como la flor del cerezo) sea japonesa, sin embargo admirar un árbol en flor siempre es uno de esos pequeños placeres de la vida que permiten admirar la belleza desde otra perspectiva.

Estos son cuatro lugares para admirar árboles en flor en primavera:

Palacio de Bellas Artes jacarandas En la última década del siglo XIX, un curioso árbol comenzó a florecer cada primavera por todas las esquinas de México, sobre todo en la capital, atiborrando ramas, edificios y aceras de flores violetas.

Una historia cuenta que el jardinero imperial japonés Tatsugoro Matsumoto trajo de Sudamérica las primeras semillas que se plantaron en Ciudad de México y, cuando le fue encomendado ornamentar la ciudad en 1924, recomendó sembrar jacarandas, ya que el clima permitía una floración más larga.

La otra sugiere que la especie se introdujo al buscar madera fina. Sin importar cuál fue el fin por el que se exportó esta especie, hoy es posible admirar la Jacaranda mimosifolia en cada esquina de la capital, desde las jardineras del Palacio de Bellas Artes y la UNAM, hasta los museos y espacios públicos de recreación.

 árbol árboles flamboyán

  • El flamboyán donde quiera es rojo

Chivato, flamboyant, tabachín, malinche, ponciana, acacia. Nativos de Madagascar, no es de extrañar que los flamboyanes (Delonix regia) tengan tantos nombres, ya que la belleza de este árbol lo ha esparcido por todo el mundo al grado de convertirse en la flor nacional de Haití y Vietnam.

Con cualidades como su resistencia a climas áridos y a la salinidad (que permiten un árbol perennifolio en zonas tropicales), el árbol se volvió muy apreciado a nivel ornamental gracias la sombra amplia que genera su copa y el color de sus flores rojas, que se aprecian mejor durante la primavera y el verano, y en climas tropicales nunca pierden sus hojas.

Así, hoy adorna distintas urbes y jardínes, como este en la fortaleza de Khai Noen Wong, en la provincia de Tailandia de Chanthaburi.

cerezos Japón

  • El arte del Hanami/Contemplación japonesa

Japón es un mundo de opuestos que se complementan, tal como su electrizante modernidad junto a los espacios de reflexión milenarios. Y, el Hanami o tradición de observar la belleza de los flores es uno de los ejemplos más bellos de este equilibrio.

A pesar de que se tiene indicios de esta práctica desde el siglo VI, hoy la población y visitantes se preparan para recibir los botones de cerezo por medio de la Asociación Metereológica de Japón, que publica las fechas aproximadas de floración en las distintas latitudes del país.

Así, de marzo a mayo desde oficinistas hasta estudiantes y monjes salen a admirar el efímero botón.

Todas las ciudades del archipiélago tienen lugares y jardines para contemplar los cerezos, pero el canal el foso Chidorigafuchi, en el Palacio Imperial de Tokio es uno de los espacios favoritos de lugareños y visitantes por igual.

Lupinus texensis Texas Los paisajes áridos de Texas, en Estados Unidos, no serían los mismos durante primavera sin el azul casi violeta de las Lupinus texensis, la flor silvestre más representativa de este estado.

De marzo a mayo praderas y campos a pie de carretera se llenan de blue bonnets o altramuces de Texas, flores que pertenecen a la familia de las fabáceas o leguminosas por su tipo de fruto: una vaina plana con dos o más semillas en su interior.

Pero no es su fruto lo que las hace tan atractivas, de hecho son tóxicas debido a su alto contenido en alcaloides, sino su espectacular floración que tiñe paisajes agrestes y jardines ornamentales no solo en este estado, sino también en Florida, Luisiana y Oklahoma.

Un azul eléctrico casi hipnótico que se extiende incluso hasta San Luis Potosí, en México.

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