Dragones de la Corte de Wardrop en Edimburgo, Escocia

Es justo que una ciudad con un castillo medieval tenga varias criaturas de fábula al acecho. No lejos del puente levadizo de esta fortificación en la Corte de Wardrop en el Mercado de Césped reside una serie de dragones azules ornamentados. Estos conjuntos de bestias feroces que se enfrentan a la Milla Real son obra de J.S. Gibson, hechos a mano durante la última parte del siglo XIX. Los dos de la parte trasera que dan al claustro abierto de Makars Court, hogar del Museo del Escritor, son obra de Arthur Geddes.
Dragones de la Corte de Wardrop en Edimburgo, Escocia

Es justo que una ciudad con un castillo medieval tenga varias criaturas de fábula al acecho. No lejos del puente levadizo de esta fortificación en la Corte de Wardrop en el Mercado de Césped reside una serie de dragones azules ornamentados.

Estos conjuntos de bestias feroces que se enfrentan a la Milla Real son obra de J.S. Gibson, hechos a mano durante la última parte del siglo XIX. Los dos de la parte trasera que dan al claustro abierto de Makars Court, hogar del Museo del Escritor, son obra de Arthur Geddes.

Geddes tenía sólo 16 años cuando creó estas monstruosidades de metal en 1911 con la ayuda de Alec Miller. Miller era un defensor del movimiento de Artes y Oficios que se especializaba en técnicas decorativas. Geddes también resultó ser el hijo de Patrick Geddes, quien fue un gran defensor de la combinación de la planificación urbana con la sociología.

Wardrop’s Court nos lleva a lo que una vez fue una vivienda estudiantil de la Universidad de Edimburgo. Estos objetos creativos y ornamentados guardados con el lema filosófico de Arthur Geddes, “el diagnóstico antes del tratamiento”. Él creía que había más en una situación de vivienda que un edificio que albergaba a sus habitantes. Geddes pensaba que todas las viviendas debían incluir espacios abiertos, luz, aire y embellecimiento.

Los dragones fueron restaurados a su antigua gloria en 2012 por varios grupos, incluyendo el Consejo de la Ciudad de Edimburgo, el Patrimonio Mundial de Edimburgo, el Brownie Old Town Trust y la familia Geddes.