Los cementerios de Los Ángeles y La Cruz en Aguascalientes, México

A pesar de que la zona puede parecer un cementerio para los nuevos visitantes, los cementerios de La Cruz y Los Ángeles son en realidad dos cementerios apenas divididos por una vieja valla. Ambos cementerios presentan una sorprendente variedad de estilos artísticos, incluyendo pinturas, herrajes y esculturas hechas de mármol así como de piedra de cantera rosa y amarilla. En el interior, es fácil perderse en los pasillos para encontrar las tumbas más singulares a las que se han colocado pequeñas placas de metal que revelan las historias de los personajes enterrados.
Los cementerios de Los Ángeles y La Cruz en Aguascalientes, México

A pesar de que la zona puede parecer un cementerio para los nuevos visitantes, los cementerios de La Cruz y Los Ángeles son en realidad dos cementerios apenas divididos por una vieja valla.

Ambos cementerios presentan una sorprendente variedad de estilos artísticos, incluyendo pinturas, herrajes y esculturas hechas de mármol así como de piedra de cantera rosa y amarilla. En el interior, es fácil perderse en los pasillos para encontrar las tumbas más singulares a las que se han colocado pequeñas placas de metal que revelan las historias de los personajes enterrados.

El Panteón de Los Ángeles se abrió en la década de 1870. Entre sus monumentos se encuentra la sepultura del coronel Juan Silva, que fue fusilado, por orden de Pancho Villa, en el mismo cementerio donde se encuentra su tumba.

El Panteón de la Cruz se inauguró en 1903. Tal vez su habitante más conocido y visitado sea Chavita, un niño cuyo mausoleo está pintado con peticiones y agradecimientos de personas que lo consideran milagroso. Según la leyenda, su abuela difundió el rumor de que Chavita hablaba con Dios y hacía milagros para la gente.

Otro famoso residente de La Cruz es Refugio Reyes Rivas, un destacado arquitecto de Aguascalientes. Al final del cementerio, una placa conmemorativa menciona que esta amplia sección del cementerio fue ordenada por el gobernador Manuel Carpio en mayo de 1929. Curiosamente, pocos meses después, Carpio murió en un accidente de avión y se convirtió en el primer huésped de esa nueva área.