Nemuri-Neko (El Gato Durmiente) en Nikko, Japón

El santuario Tōshōgū, el lugar de entierro de Tokugawa Ieyasu, el fundador del shogunato Tokugawa, es la atracción turística más popular en Nikkō, Japón. Es famoso por su elaborada arquitectura, pero también conocido por sus detalles tallados. Uno de los tallados más notables es el Nemuri-neko, o el Gato Durmiente, a la entrada del okumiya (santuario trasero). El tallado se atribuye a Hidari Jingorō, un legendario artista del siglo XVII que puede o no haber sido una persona real.
Izakaya Toyo en Osaka
Izakaya Toyo en Osaka

El santuario Tōshōgū, el lugar de entierro de Tokugawa Ieyasu, el fundador del shogunato Tokugawa, es la atracción turística más popular en Nikkō, Japón. Es famoso por su elaborada arquitectura, pero también conocido por sus detalles tallados.

Uno de los tallados más notables es el Nemuri-neko, o el Gato Durmiente, a la entrada del okumiya (santuario trasero). El tallado se atribuye a Hidari Jingorō, un legendario artista del siglo XVII que puede o no haber sido una persona real.  Aunque tiene menos de 8 pulgadas de tamaño, el Nemuri-neko tiene algunas características notables.

Por un lado, los gatos rara vez son representados en relieves en los santuarios y templos, mientras que los animales sagrados como la grulla, la tortuga, el tigre, el dragón y el ave fénix se encuentran comúnmente. Este es uno de los pocos casos en los que un gato es representado en la escultura religiosa del período Edo temprano.

Al otro lado del Gato Durmiente hay un par de gorriones tallados, aunque normalmente se supone que los gatos son depredadores de los gorriones. Se cree que esta representación simboliza la paz, ya que los gorriones pueden vivir libremente cuando los gatos están dormidos. El hecho de que el gato pueda dormir sin estar alerta también significa que su entorno es seguro y pacífico.

Algunos, sin embargo, creen que no está completamente dormido. La leyenda dice que los ojos del gato están sólo medio cerrados. Su postura sugiere que puede estar manteniéndose alerta, para que criaturas inmundas como las ratas no puedan entrar en el lugar sagrado.

En junio de 2016, el Nemuri-neko fue retirado temporalmente del santuario para someterlo a trabajos de restauración. Volvió a su lugar original cinco meses después, y para sorpresa de los visitantes, sus ojos estaban visiblemente medio cerrados, casi confirmando la leyenda. Como resultó más tarde, fue debido a un error de pintura accidental durante su restauración. Inmediatamente después de que la historia de sus ojos semiabiertos se hiciera pública, el Gato Durmiente fue repintado para que sus ojos se cerraran una vez más.

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