Monumento a Ayrton Senna en Imola, Italia

El 1 de mayo de 1994, la historia de la Fórmula 1 cambió para siempre.

En ese día inolvidable Ayrton Senna, uno de los más grandes pilotos de F1, y tres veces campeón del mundo se estrelló y murió contra el muro de hormigón de la curva Tamburello durante el Gran Premio de San Marino.

Fue un final terrible para un maldito fin de semana. Sólo unos días antes, el piloto Rubens Barrichello se estrelló en la curva Variante Bassa. Roland Ratzenberger también se estrelló durante la carrera y murió tratando de navegar por la curva de Tosa. Senna quedó conmocionado por la muerte del piloto austriaco y decidió colocar una bandera austriaca en su cabina durante la carrera para honrar a Ratzenberger. Sin embargo, su carrera sólo duraría siete vueltas antes del accidente.

Para todos los aficionados a la F1, el Gran Premio de Imola San Marino de 1994 es considerado como uno de los peores fines de semana en la historia del deporte. Después de los incidentes, la actitud hacia las medidas de seguridad cambió drásticamente en torno a la F1. La pista de Imola también fue renovada, ya que se añadieron dos chicanas a las curvas peligrosas.

En 1997, se levantó una pequeña estatua del artista Stefano Pierotti para celebrar la memoria de Senna frente a la curva de Tamburello donde murió. La curva se ha convertido desde entonces en un destino de peregrinación para los fans de la F1 y de Senna donde se dejan cartas, camisetas y banderas en recuerdo.

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