¿Por qué los habitantes de Lisboa nos llaman alfacinhas?

Somos y siempre hemos sido los “alfacinhas”. ¿Pero de dónde viene este apodo? ¿Por qué se nos conoce como alfacinhas? Descúbrelo aquí.

Cuando la gente habla de alfacinhas, sabemos que no se refieren a las pequeñas verduras, sino a nosotros, los lisboetas.

Siempre lo hemos sabido. ¿Pero sabemos por qué?

El término, y el apodo, “alfacinhas” fue popularizado por Almeida Garrett, en su obra “Viagens na Minha Terra”, en la que el autor dice, en cierto momento

Porque seguiréis siendo alfacinhas para siempre, pensando que todas las plazas de este mundo son como el Terreiro do Paço.

Pero incluso antes de eso, a los lisboetas se les llamaba alfacinhas. No hay pruebas científicas ni estudios de casos que demuestren el origen del apodo, pero hay teorías que recurren a la historia que intentan justificarlo.

 

Las teorías

Una de las teorías se centra en el hecho de que había muchas plantaciones de lechuga que llenaban las colinas de la ciudad.

Esto ocurrió en la época de la ocupación árabe, en el siglo VIII d.C., y fueron los árabes quienes las plantaron. La palabra árabe para lechuga era “Al-Hassa”, que se convirtió en “lechuga” en portugués. Así, las alfacinhas.

Por otra parte, se dice que el término “alfacinha” fue atribuido a los lisboetas por las poblaciones de las tierras que rodean la capital.

Cuenta la leyenda que los lisboetas llamaban a estas personas “saloios” y, casi como moneda de cambio, las llamaban “alfacinhas”.

¿Pero por qué? Porque a partir del siglo XIX, los domingueros lisboetas adquirieron la costumbre de deambular por estas tierras con un lazo al cuello. Para los “saloios” (paletos), estos lazos recordaban a la lechuga alrededor del cuello.

Aldeia da Mata Pequena es un claro ejemplo de lo que era una aldea de paletos. Está cerca de Mafra y a poco más de 30 minutos de Lisboa.

 

¡Pero las teorías no acaban aquí! Todavía hay otro que intenta justificar este apodo de los habitantes de Lisboa.

También hay quien dice que los lisboetas son alfacinhas, porque no salen mucho de su ciudad, como las lechugas que se pegan al suelo.

Ahora bien, no sabemos el verdadero origen del nombre, pero que nos identifica y ya forma parte de nosotros, eso es irrefutable.

Sea cual sea la forma que adopte, seguiremos siendo alfacinhas y estaremos orgullosos de nuestra ciudad ♥️

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